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Lista Ășnica de pendientes

Foto del escritor: Juan P. LemaJuan P. Lema

Para ser productivos y asegurar la ejecuciĂłn de todo lo que tenemos por (o queremos) hacer, debemos anotarlo en una lista Ășnica.


EL DÍA SE NOS PASA EJECUTANDO PENDIENTES


Durante todo el dĂ­a estamos haciendo cosas, tanto en el aspecto personal como en el laboral. La mayorĂ­a de estas cosas no se nos ocurren justo en el momento de hacerlas sino que obedecen a una tarea o actividad que nos habĂ­amos fijado como un pendiente a realizar con antelaciĂłn.


Por ejemplo cuando nos duele algo o sentimos un malestar por la noche, nos surge la necesidad de llamar a pedir una cita al médico. Al otro día cuando llamamos a pedir la cita lo que estamos haciendo es ejecutar una tarea que nosotros mismos nos pusimos la noche anterior. Luego, cuando vamos al médico a cumplir la cita que nos dieron, lo que estamos haciendo es atender un pendiente que nos fijamos al aceptar el día y hora que nos dieron para la cita.


Veamos otra situación. Cuando nos estamos bañando y nos damos cuenta de que se nos va a terminar el shampoo, automåticamente nos generamos el pendiente de comprarlo cuando vayamos a hacer mercado. Así, cuando estamos recorriendo los pasillos del supermercado, o al navegar por la aplicación o pågina web donde hacemos nuestras compras, al incluir el shampoo en nuestro carrito de mercado estamos ejecutando una actividad que nos habíamos fijado nosotros mismos unos días u horas atrås.


Pero pasa igual en el trabajo. Cuando nos sentamos a realizar un informe, de ventas por ejemplo, no lo hacemos porque de un momento a otro se nos ocurrió que sería bueno hacerlo y empezamos inmediatamente a hacerlo. Generalmente pasa porque nuestro jefe nos lo pidió en una reunión o porque se aproxima una junta o un comité y esto nos recuerda sobre la necesidad de realizarlo. O incluso porque alguien nos lo solicitó por medio de un correo electrónico. De nuevo estamos realizando una tarea que con antelación (bien sea minutos, horas, días o, incluso, semanas) se había convertido en un pendiente que debíamos hacer.


"Gran parte de los pendientes que tenemos son creados por nosotros mismos y no por terceros."

Un Ășltimo ejemplo puede ser con una pelĂ­cula de Netflix o un libro para leer. Cualquier dĂ­a, en una conversaciĂłn con un amigo o un compañero de trabajo, o camino a algĂșn lugar mientras escuchamos la radio en el carro, nos recomiendan una pelĂ­cula para ver o un libro para leer. Como esta recomendaciĂłn se da en una situaciĂłn en donde no podemos dejar todo tirado y empezar inmediatamente a ver la pelĂ­cula o a leer el libro, lo que hacemos es generarnos un pendiente interno para que cuando tengamos el tiempo disponible para sentarnos ante el televisor a ver dicha pelĂ­cula o al pasar por una librerĂ­a comprar el libro que nos recomendaron.


Como ven, son mĂșltiples las situaciones y los factores, tanto internos como externos, que activan las muchas cosas que tenemos por hacer en el dĂ­a. Pero lo que tienen todos en comĂșn es que son pendientes que tenemos por hacer. Y de una u otra manera queremos que no se nos olvide hacerlos, bien sea porque obedecen a una obligaciĂłn, a una necesidad o por el placer que nos genera cumplirlos (como es el caso de ver la pelĂ­cula o leer el libro).


anota todos tus pendientes


Como la memoria falla y la mente nos juega malas pasadas, si queremos asegurar la ejecuciĂłn de todo lo que tenemos por hacer debemos anotarlo. Y lo mejor es hacerlo en una lista Ășnica y centralizada de pendientes, en donde va tanto lo que tenemos por hacer en el trabajo como en el aspecto personal. De no hacerlo de esta manera , sino en diferentes listas de pendientes, podemos dejar de ver el panorama completo y abordar los pendientes sin tener en cuenta su importancia ni su urgencia y, ademĂĄs, corremos el riesgo de concentrarnos en una lista y olvidar las otras, haciendo que la ejecuciĂłn de dichos pendientes tambiĂ©n se nos olvide.


"Todo lo que deseamos hacer debe hacer parte también de nuestra lista de pendientes."

Esta lista de pendientes puede ser fĂ­sica (en un cuaderno, planeador o agenda) o electrĂłnica (en un archivo en el computador, en los recordatorios, en la lista de tareas o en una aplicaciĂłn diseñada para ello, de las cuales hay muchas). Puede utilizarse el mecanismo que se quiera, el que mĂĄs se ajuste a nuestra forma de ser y que mĂĄs nos ayude a lograr la ejecuciĂłn. Lo Ășnico que debemos asegurar es que esta lista sea Ășnica y centralizada.


AdemĂĄs, te sugiero que el mecanismo que uses para crear tu lista Ășnica de pendientes pueda viajar contigo a todas partes; a la casa, a la oficina, en el carro, etc. Para que siempre que llegue algo a tu mente que no quieras olvidar, lo anotes inmediatamente y asĂ­ no solo liberes tu mente, sino que asegures su ejecuciĂłn.


La Ășnica forma de llevar la lista de pendientes que no recomiendo son los papelitos sueltos ni los adhesivos (tipo post-it), porque se traspapelan y se pierden con facilidad. De resto, todos los mecanismos son bienvenidos.


Escoge el mecanismo que vas a utilizar para tener tu lista Ășnica de pendientes y empieza a registrar allĂ­ tus pendientes. RevĂ­sala diariamente para que empieces a ejecutar y verĂĄs como nada se te vuelve a olvidar.


CompĂĄrtenos aquĂ­ tus experiencias o inquietudes con respecto a esta tĂ©cnica de la lista Ășnica de pendientes.

 
 
 
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